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Cuba y el arte contemporáneo

Pintores cubanosEl arte cubano contemporáneo es un movimiento que empezó a desarrollarse en el país en los años 80 con el fin de mostrar la realidad de Cuba y la que viven sus ciudadanos, incluso tratando los temas más conflictivos.

Nacimiento y principales características

El arte cubano contemporáneo, o también conocido como nuevo arte cubano, supuso desde la creación del movimiento una forma nueva de actitud ante el arte, que pasaba a tener un papel más social y a reflejar una cierta autocrítica. Un movimiento al que contribuyeron las instituciones del ISA y del MINCULT, que favorecieron la consolidación de la enseñanza artística y el fomento del diálogo entre la institución y la creación artística, y que supuso una ruptura con la tradición en el arte anterior para dar paso a un arte caracterizado por la experimentación, la autoconciencia crítica, el eclecticismo estilístico, la apropiación y la solidez teórica sobre la base del conocimiento de la historia del arte, la estética y las corrientes teóricas existentes en el ámbito internacional.

Bajo estas características generales, el arte cubano contemporáneo siguió diversas líneas entre las que se halla la antropológica, la religiosa, la vernácula, la kitsch, la sociológica, la popular y el neohistoricismo.

Etapas

La primera etapa del arte cubano contemporáneo supuso, aparte de los cambios ideológicos, una renovación estética del arte que tenía como fin poder abrir más posibilidades e ir incorporando todas las nuevas morfologías y orientaciones conceptuales que se habían desarrollado en otras partes del mundo desde los años 60 y que en Cuba estaban sin explorar todavía.

De esta manera, la primera etapa del arte contemporáneo cubano, que coincide con los primeros años de los 80, se caracterizó por exposiciones ideadas y promovidas por los propios artistas que formaban parte de este movimiento, además de por tratar de situarse entre las corrientes internacionales, defender una ruta estética, la activación de los criterios de montaje con el fin de favorecer la interrelación física y conceptual de las obras, la realización de proyectos grupales o la investigación como premisa del arte.

Tras los primeros pasos y las primeras exposiciones, se va desarrollando una segunda generación en los años 80 que se distingue por facilitar el establecimiento y la legitimación de nuevos valores artísticos y por profundizar en la actitud crítica hacia lo obsoleto, los problemas estructurales de Cuba y sus principales males endémicos haciendo uso de una gran variedad de lenguajes y de recursos, de temas y de expresiones que podrían concentrarse en la preocupación por la conducta del ser humano, la enajenación existencial, el uso del humor, la identidad cultural y la profundización de la proyección latinoamericana de Cuba, entre otros.

Esta segunda generación dio paso a la segunda etapa del movimiento de arte contemporáneo cubano, ya en la década de los 90, que se vio marcada por las duras circunstancias políticas y económicas, así como sociales, lo que generó que los artistas asumieran otra posición y que se refugiaran en un arte más individual. Además, muchos tuvieron que emigrar.

Pese a ello, surgieron nuevos momentos creativos que se vieron impulsados con la creación del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, que tuvo lugar en el año 1989, en un contexto en el que se ponía en peligro el sistema de enseñanza artística y en el que los propios artistas tuvieron que asumir un nuevo papel y convertir sus casas en galerías privadas para promocionar primero el arte y luego comercializarlo.

Dos etapas claramente diferenciadas del arte cubano contemporáneo con el que se introdujo un importante cambio cultural y artístico en Cuba, cuyos artistas empezaron a ver el país de otra manera y con unos ojos más críticos.

Imagen de bittedankeschön – Fotolia.com

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