Las esculturas de arena han sido las grandes desconocidas del arte porque siempre se ha pensado que era un entretenimiento que se hacía en las playas. Sin embargo, la realidad es otra. En el mundo hay decenas de escultores de arena profesionales que utilizan diferentes técnicas y que compiten en festivales.
Los escultores de arena son los grandes desconocidos del arte, aunque en los últimos años empieza a conocerse su valor y a reconocerse su trabajo, gracias en gran parte a la realización de concursos y de festivales internacionales en los que se premia y se distingue su trabajo.
Y es que, aunque inicialmente parece lo contrario, los artistas de la arena utilizan, al igual que otros artistas, diferentes técnicas para sus creaciones, que son obras de arte que van más allá del entretenimiento y de la construcción de castillos de arena en la playa.
Como sucede con cualquier artista y corriente artística, los artistas de la arena utilizan para sus obras diferentes temas que van desde motivos o esculturas vinculadas con la mitología y los dioses del mar o las sirenas a otros contenidos menos marítimos que incluyen auténticas construcciones de palacios o castillos o ciudades completas, entre otras posibilidades.
Unas obras que impresionan, sobre todo, por sus espectaculares dimensiones y por conseguir su mantenimiento durante unos pocos días sin que la arena se caiga, aunque a veces solo duran unas horas por efectos de vendavales o tormentas inesperadas o bien por el efecto de la brisa de mar que las va deteriorando.
Las técnicas que se emplean son diferentes y específicas para poder trabajar con la arena, material que tiene unas características muy especiales. Lo más habitual es que se empleen técnicas de compactación, así como las de humectación y de moldeado de la arena, haciendo uso de utensilios y herramientas como palas, plásticos, cubos o redes.
El gran atractivo e interés que estas obras despiertan -porque nadie que las encuentra a su paso se muestra indiferente y no las mira-, ha sido uno de los factores que ha contribuido a este auge y al reconocimiento de los escultores de arena, quienes han podido hacer de esta afición una profesión, desarrollando una actividad productiva y comercial.
Y es que estas esculturas no son sólo realizadas en la playa para que los veraneantes las vean y puedan dar una cantidad económica a modo de donativo voluntario, sino que los artistas de la arena tienen numerosas posibilidades de trabajar con la realización de esculturas específicas, por ejemplo, para bodas que se celebran en la playa o decorados para sesiones fotográficas, aparte de poder realizar con sus obras algunas acciones de marketing y de publicidad.
La actividad de los artistas de la arena va más allá, llegando a organizar talleres de formación para enseñar a hacer este tipo de esculturas o la escritura de libros para mostrar sus obras.
Y tampoco hay que olvidarse de los campeonatos anuales que se desarrollan en las mejores playas del mundo y que son un auténtico escaparate para mostrar sus obras y conseguir una mayor proyección profesional.
Un renombre de los artistas de la arena que ha crecido en los últimos años y que se espera que siga en auge por el atractivo de sus esculturas, que cada vez son más cuidadas y más esculturales.
Imagen de Vulkanisator – Fotolia.com